Marchita estuve alguna vez,
ojos muertos que tropiezan,
su silencio asesino se menea y me llama,
sorda, me deje pintar rojo como hojas verdes.
La vida no es más que tener sed y ganas de orinar al mismo tiempo.
Querer cagar y tener hambre,
ver el entorno y no soportarlo,
nadar y tener ganas de caminar,
caminar y querer volar,
reir y querer llorar,
amar y dañar
dañar y consolar

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